EUGENESIA

Eugenesia
"Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente; Sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, desolación y destrucción hay en sus caminos" 

(Isaías 59, 7)

Logotipo del II Congreso Internacional de Eugenesia de 1921. Lema: “la Eugenesia es la auto-dirección de la evolución humana”.

Eugenesia proviene del griego, bien-engendramiento. Sería más apropiado hablar de Agenesia (privación o negación del engendramiento), pero ya se ha extendido el término y se entiende eugenesia por agenesia. El término fue acuñado por el masón Francis Galton, primo del masón Charles Darwin, en su obra de 1883 Investigaciones sobre la facultad humana y su desarrollo. En el libro Galton define eugenesia como “la ciencia que trata sobre todas las influencias que mejoran las cualidades innatas de una raza”. Los objetivos de la eugenesia los definió el propio Galton en sus memorias de 1908: “su primer objetivo es controlar la tasa de natalidad de los no aptos. El segundo, la mejora de la raza fomentando la productividad de los aptos. La Selección natural se basa en la producción excesiva y la destrucción al por mayor. La eugenesia se ocupa de no traer al mundo más individuos… y solo aquellos con mejor sangre.”.

El primer objetivo (controlar la natalidad) es conocida como eugenesia negativa. El segundo objetivo (la mejora de la raza) como eugenesia positiva.

Tras conocerse el genocidio nazi cayó en descrédito la eugenesia, pero los avances tecnológicos la han “humanizado”, ya que en lugar de utilizar niños judíos, gitanos, eslavos, cristianos o pobres, ahora se utilizan embriones. En lugar de asesinar discapacitados de cualquier tipo, se promueve e incluso se impone el diagnóstico prenatal para eliminar “posibles” casos de enfermedades desde el estado fetal. El reportaje del New York Times del 9  de mayo de 2007 indica que el 90% de las embarazadas a las que se les da el diagnóstico de síndrome de Down han abortado. Alveda C. King (sobrina del asesinado Martín Luther King) en su artículo “Aborto y racismo, dos malvados gemelos” denunció en 2009 que el aborto se había cobrado desde 1973 a una tercera parte de los negros que vivían en EEUU (14 millones de niños), representando los negros el 37% de los abortos, cuando son el 13% de la población. No es casual que el 75% de los abortorios estén en áreas con gran número de minorías para “ayudar” a los pobres, sino que obedece a una estrategia clara como puedes ver en la pestaña de Aborto.

 

Hoy se ha despojado al embrión de la dignidad personal y se ha convertido en un producto que se puede elegir, manipular y consumir. Jérôme Lejeune, el padre de la genética moderna, no obtuvo el premio Nobel por oponerse en Francia al proyecto de ley de aborto eugenésico y por acusar a la OMS diciendo: “He aquí una institución para la salud que se ha transformado en una institución para la muerte.”

El origen de la eugenesia moderna está en la segregación racial en casi todos los estados de EEUU entre 1900 y 1935. En 32 estados promulgaron leyes de restricción matrimonial. Y le siguió la esterilización forzosa a partir de 1907 (en Indiana) según el modelo de ley planchada en logias masónicas por Harry Hamilton Laughlin (gran admirador de los escritos racistas de Madison Grant, uno de los principales inspiradores de las políticas eugenésicas nazis). Las clases socialmente inadecuadas citadas en la obra de Allan Chase, The Legacy of Malthus eran: los débiles mentales, los enfermos mentales, los criminales, los epilépticos, los alcohólicos, los enfermos, los ciegos, los deformes y los dependientes (incluyendo huérfanos, incapacitados, pobres y vagabundos).

Un poco más tarde, entre 1909 y 1929 comenzaron las esterilizaciones en California lideradas por el principal biólogo de la época: el masón Paul Popenoe. El biólogo fue recibido con honores académicos por los nazis y también en las universidades de EEUU. Ver obra: Paul Popenoe, Esterilización para la mejora humana. Un resumen de los resultados de 6.000 operaciones en California, 1909-1929.

Los principales apoyos políticos a la eugenesia:

  • Theodore Roosevelt, el genocida de indígenas norteamericanos y luego Presidente EEUU que dijo: “la sociedad no debe permitir que los degenerados se reproduzcan”. Citado en Michael Crichton, Estado de miedo.

  • Winston Churchill, que era alcohólico, maníaco depresivo y racista. Asistió en 1912 al I Congreso Internacional de Eugenesia en Londres (hoy lo abandera la izquierda pero fíjese quien lo apoyaba en sus inicios), que fue organizado por Leonard Darwin, el hijo de Charles Darwin. Afirmó Churchill: “no comprendo los remilgos respecto al uso del gas… estoy totalmente a favor de usar gas venenoso contra tribus incivilizadas” (citado en Francis Ghilés, Para superar las barreras culturales, Revista de la OTAN). Autorizó también el uso de armas químicas por la Royal Air Force contra los árabes recalcitrantes (antes de que Sadam Hussein gaseara a los kurdos). Y su discurso sobre las razas superiores ante la comisión Real para Palestina, en la Comisión Pell, en 1937 es de no creer para aquellos que lo tengan por liberal: “no reconozco que se haya hecho ninguna injusticia contra los rojos indios de América o la gente negra de Australia… por el hecho de que una raza superior, más evolucionada o más amplia de horizontes, haya llegado y se haya instalado en Palestina”.

  • Tomaron el relevo eugenista y darwinista los nazis y también los comunistas. El partido socialdemócrata alemán de Karl Kautsky, que escribió en 1910 Crecimiento y evolución en la naturaleza y la sociedad: “Una nueva raza verá la luz fuerte y bella y llena de vitalidad de los héroes de la antigüedad griega, como los guerreros germánicos de la migración de los pueblos” (citado en Fernanda Núñez en Las peligrosas relaciones de las ciencias biomédicas con el nazismo). Y por supuesto el ejemplo comunista del Comisario del Pueblo en Salud Pública (1918-1930) Nikolai Semashko: “Perseguimos objetivos verdaderamente eugenistas… no, naturalmente en el sentido de los eugenistas burgueses. Nosotros aspiramos al saneamiento verdadero de los obreros y campesinos, de la población de los trabajadores, es decir, de la inmensa mayoría de la población, a saneamiento verdadero de la raza”. En 1933 la Alemania nazi aprobó la Ley para la Prevención de la Progenie Genéticamente Enferma, en la que clasificaba a las personas en función del valor de su vida como digna de ser vivida o no. Stefan Kühl en The Nazi Connection: Eugenics, American racism and German National Socialism, cita que en 1935 un representante del Comité Americano para la Salud Materna que visitó la Alemania nazi, hizo constar en su informe que la eugenesia nazi solo pudo ser formulada tras el estudio cuidadoso del experimento de California. Los nazis admiraron también los estudios eugenistas de los estadounidenses como Laughlin.

 

  • ¿Quién financió la eugenesia de entonces?: las Fundaciones Rockefeller (John Davison Rockefeller II), Ford y Carnegie (Andrew Carnegie – J.P. Morgan). Conviene recordar que la Fundación Rockefeller vendía gas Zyklon-B para las cámaras de gas de sanatorios mentales en EEUU, que por cierto, enviaban despues los cadáveres a cremar (como hacen hoy con los abortos… y no todos como se ha podido comprobar en múltiples denuncias de tráfico de órganos y tejido, tirar restos por desagües y otras barbaridades que hacen a lo largo de todo el mundo). Rockefeller II financió también a partir de 1920 a la higienista racial alemana Agnes Bluhm, y en 1926 a Herman Poll, Alfred Gorjahn y Hans Nachtsheim. También financió copiosamente a Margaret Sanger y la IPPF.

  • Actualmente parecen seguir el diseño eugenésico del Nuevo Orden Mundial descrito por Aldous Huxley en su ensayo Nueva visita a un mundo feliz: “en el mundo feliz de mi fantasía, la eugenesia y la disgenesia se practicaban sistemáticamente. Huevos biológicamente superiores recibían el mejor tratamiento prenatal posible… y en otras botellas los huevos inferiores… seres subhumanos para efectuar trabajos que no reclaman pericia. La élite de poder procura directamente ocupación en sus fábricas, oficinas y comercios a varios millones de trabajadores, domina a muchos más prestándoles dinero para que compren lo que ella produce… y como es dueña de los medios de comunicación de masas, influye en el pensar, en el sentir y en el obrar de virtualmente todo el mundo… nunca tantos han sido manipulados por tan pocos.”

  • Los ejemplos que tenemos son múltiples: de William Sadler, adventista: “las naciones crearán alguna vez la soberanía supernacional del gobierno planetario. La dificultad en ausencia de jueces competentes para decidir sobre la aptitud o inaptitud biológica de los individuos, deberíais ser capaces de concordar en la desconfraternización biológica de vuestras cepas más marcadamente ineptas, defectuosas, degeneradas y antisociales”. O las declaraciones del ecologismo radical, de altos cargos militares como el general Maxwell Taylor… todos ellos herederos del masón Rousseau que afirmaba que la vida es un don condicional del Estado… o de los malthusianos y darwinistas que han ido imponiendo su agenda mediante la carta de la tierra, el nuevo decálogo de la Nueva Era según Gorvachov, acordada en la cumbre de Rio en 1992 bajo la dirección del propio Mijail, entregada a Kofi Annan, redactada por Steven Rockefeller, Federico Mayor Zaragoza (Unesco) y James Wolfenshom (Banco Mundial que financia el CFR), impulsada por ONGS: Cruz Verde Internacional y Consejo de la Tierra (los contenidos de la carta se incluyeron en la cumbre de Johannesburgo en 2002, fue llevada en procesión hasta la sede de la ONU).

  • Ha sido principalmente en las cumbres de la ONU donde se planifica y dirige la agenda política eugenista: en la Cumbre del Cairo en 1994, en la de Pekín en 1995, en Ginebra en 2001 el Glen Cove+5, donde se establecieron los derechos humanos sexuales y reproductivos como marco supranacional. En Johannesburgo en 2002, donde surge la ofensiva de la ideología de género de la agencia de la ONU para el avance de la mujer, con Carolina Hannan… para que el aborto sea admitido como un derecho o no retroceda el número de abortos globalmente, los nuevos mandamientos ecologistas, el impuesto reproductivo del feminismo, la ética planetaria del pseudo teólogo Hans Kung… o las piedras de Georgia, que parecen el objetivo final de los sociópatas que marcan el paso de la aberrante eugenesia actual, que parece iniciar una nueva etapa gracias al Coronavirus:

El oscuro mensaje de las piedras de Georgia.

Podemos concluir que ante todo esto la ONU, la UNESCO, la OMS, Amnistía Internacional y los “progres” de todos los partidos políticos y las feministas se callan y otorgan. Es decir, la EUGENESIA pone de manifiesto el modelo de un mundo regido por la Jerarquía iluminista mediante el mamonismo (falso capitalismo) salvaje en lo económico, y el totalitarismo en lo político y social.

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