SATANISMO Y LUCIFERISMO

Satanismo y Luciferismo

"Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él"

(Juan 8, 44)

Por la experiencia de exorcistas sabemos que el jefe de los demonios es Satanás. Sin embargo, el número exacto de los demonios no lo conocemos, aunque sabemos que son muchísimos. En los últimos siglos, a través de la masonería, y de forma muy especial a través de algunas de sus obediencias y ritos más esotéricos, se ha extendido mucho también el culto a Lucifer, considerado por los masones de altos grados como "portador de la luz", el que trae el conocimiento al hombre del bien y del mal (la obra escrita de Albert Pike lo pone claramente de manifiesto). Lucifer es un demonio narcisista y pide que se le dé culto. La masonería se lo da y está promoviendo su normalización pública.

 

Sin embargo, sabemos que toda invocación, adoración o culto a cualquier demonio es abominable para Dios y necesariamente conlleva males para el ser humano, tanto para los que le dan culto como para las víctimas inocentes del mismo.

 

Los demonios son ángeles caídos o malditos, y existen y actúan. No es inocuo jugar con lo esotérico y supone un pecado grave. Prácticamente todas las religiones precristianas realizaban rituales de sacrificio a los demonios para protegerse de ellos y pedir protección o poder sobre el pueblo o sobre los enemigos. De ahí los muchos descubrimientos arqueológicos que demuestran fehacientemente la realización de sacrificios humanos, en muchas ocasiones de niños inocentes. Pero desgraciadamente no sólo es cosa del pasado. Hoy el aborto y la manipulación e instrumentalización de la vida humana en laboratorios es teológicamente un sacrificio a los espíritus malignos porque implica la destrucción de inocentes. Así lo manifiestan testimonios que podrás ver en los vídeos de este apartado.

 

Además, en el proceso deliberado de descristianizar el mundo, que promueve la élite del Nuevo Orden Mundial, vemos proliferar cada vez más intensamente lo siguiente:

 

1. la negación racionalista de Dios como Creador del Universo y lo que contiene.

2. La negación de la Revelación de Dios a través de Jesucristo y de la Iglesia.

3. La sustitución de Dios por el Hombre sin Dios, como religión.

4. Consecuentemente, el reemplazo de Dios por los demonios.

 

La propuesta del mal no es burda y directa, sino que requiere de un auténtico lavado de cerebro a la sociedad mediante un proceso de ingeniería social. Primero se ha impuesto la dictadura del relativismo, es decir, todo es relativo, no hay ninguna Verdad con “mayúsculas”, para que cada cual defienda su propia verdad subjetiva. Así cabe todo en la sociedad menos la Verdad Revelada por Dios, que es inmutable y por lo tanto radical. Ya estamos también viendo la expansión del sincretismo religioso masónico y del gnosticismo por doquier, que va dando validez moral a cualquier creencia: el deísmo, el teísmo sincrético, el ateísmo, con tal de abolir el poder moral de la Ley de Dios, la Tradición y el Magisterio de su Iglesia.

 

Tras haber conseguido implantar este primer paso disolviendo los fundamentos cristianos (Disolve et coagula), están coagulando los nuevos dogmas en los que la persona tiene que creer: el evolucionismo materialista (más bien transformismo) Darwinista, el milenarismo Malthusiano, el ecologismo antihumano, el indigenismo, el ambientalismo, las falacias del lobby Sade o de la ideología de género, etc.

 

La última etapa que ya se está iniciando, es en la que se comienza a blanquear el luciferismo mediante una normalización gradual, como se puede observar en los vídeos que adjuntamos en esta pestaña: inauguraciones de actos oficiales, simbología en la música y el entretenimiento, mensajes directos o subliminales, casos que exponen ex satánicos, tratas de pederastia infantil y asesinatos rituales que salpican a personas vinculadas a la élite del poder, o una gran cantidad de imágenes y libros de defensores y detractores.

 

La realidad sobrenatural que han comprobado en muchas ocasiones los exorcistas de hoy, manifiesta que el racionalismo (los ídolos de la sociedad actual o la idolatría de uno mismo o de la razón), la relación con el ocultismo (cualquier invocación implícita o explícita a los demonios en forma de: curanderismo, adivinación, amuletos, tatuajes, New Age, magia, maleficios, pactos satánicos o sectarios), el rencor (el no perdonar a los demás, a Dios o a uno mismo), la ausencia de protección frente a la acción diabólica o los maleficios recibidos, las heridas de seno materno y las ataduras ancestrales (cargas epigenéticas y cadenas intergeneracionales), son todas ellas consecuencias de una pérdida de vida espiritual en Dios, que por consiguiente lleva a una mayor influencia del mal en nuestras vidas, familias y sociedades.

 

Los cristianos sabemos que la máxima expresión de ese mal la veremos materializarse durante la manifestación del Anticristo, precedido de la subversión de los valores cristianos y el aumento de la iniquidad y la apostasía generalizadas.

 

El Señor nos previno: "Por sus frutos los conoceréis…"

(Mateo 7,20 )

Los frutos del alejamiento de Dios, sumo Bien del ser humano, tienen que ser horrorosos. A continuación, puedes ver en los vídeos que tal perversión es una realidad en nuestro tiempo y que no es casual.

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